12.2.07

boxes!

* trust *
Cada tanto tomo y retomo mis clases de box sin demasiado éxito. Como soy muy malo siguiendo coreografías y un pésimo deportista, suelo distraerme con todo lo que pasa alrededor. Entre golpe y golpe conocí mucha gente con historiales tremendos y escuché anécdotas tan fantásticas y poco creíbles como emotivas de parte de viejos sparrings, que me gustaría compartir:

* el mate / the mate *

El viejo Spósito De Souza, me contó la historia de Filigrana Marturano: nacido a principios del siglo pasado en medio del océano, dentro de un barco argentino que transportaba calabazas, luego que su madre lo abandonara en un cajón de verduras sobre la escalera de un barco italiano, antes que partiera rumbo a América. En esos tiempos los viajes en barco eran extremadamente largos y agotadores, pero este resultó aun más largo de lo normal: Filigrana cumplió los seis años justo cuando el barco se acercaba a las costas uruguayas. En todo ese tiempo, sólo se alimentó de las calabazas que había en la bodega, por lo que se ganó el apodo de "el mate".

En Uruguay creció al cuidado de un vigilante aduanero bebedor y de pasado boxeador que le fue enseñando algunos trucos y técnicas, mientras lo 'educaba' a golpes cuando llegaba borracho a casa. Desde muy pequeño supo lo difícil que era enfrentarse a la vida y más que nada a su padre que medía 6 veces más que él. Por eso escapó a los nueve años para ganarse el pan con sus propias manos... concretamente con sus puños. Filigrana era un chico pequeño, diminuto y ancho, que se movía con velocidad y destreza. Los que llegaron a conocerlo decían que era un animal; quizás por eso comenzó ganándose unos pesos en las peleas de gallos. Allí le fue bastante bien y sólo perdió un par de ellas con un gallo ferocísimo que -según Filigrana- le gritaba 'gallina', cosa que lo dañaba moralmente hasta caer llorando de rodillas en medio de la pista arenosa. Luego se pasó a las peleas clandestinas de ratones murgueros, a las feroces luchas de monos con navaja en un bar de Pocitos y a 'las peleas de canguros socialistas de canelones'.

Con el tiempo, Filigrana no sólo participaba de luchas imposibles enfrentándose a todo tipo de personajes y bichos en mal estado, sino que resultó ser su propio empresario en una aventura circense-deportiva que bautizó como 'el box de cuatro pistas' , mezcla de circo y box que atraía a muchísima gente, aunque una parte pseudo-intelectual del deporte uruguayo lo tildara de payaso oportunista. Un poco más cansado y viejo, Filigrana dejó su circo-abominable, y con todo el dinero acumulado viajó a Buenos Aires porque quería evolucionar, crecer, expandirse, encontrarse a sí mismo y sobre todo para alejarse definitivamente del mundillo freak que él mismo había creado a su alrededor. Llegó a la capital argentina como un poderoso empresario del espectáculo y en cuestión de días ya era un invitado preferencial en círculos cerrados de la élite capitalista porteña. Fueron los empresarios los que le insisitieron para que creara algún espectáculo digno para entretenerlos, divertirlos y con el que -por supuesto- llenarse de dinero. A Filigrana la idea lo sedujo de inmediato y enseguida se le ocurrió una fantástica y original propuesta: la lucha clandestina de psicoanalistas. El espectáculo fue un éxito espumante: en sólo un mes la noticia había cruzado fronteras y las pequeñas salas de peleas clandestinas porteñas se habían vuelto internacionales. Viajaban eminencias del psicoanálisis desde Francia, Austria, Inglaterra y Suiza. Cientos de psicoanalistas dispuestos a romperse las narices sobre un ring. Las peleas cobraron un éxito importantísimo entre los intelectuales porteños y el boca a boca hizo crecer la ansiedad por ver y -sobre todo- por participar de estas 'luchas de diván' -como las bautizó un importante diario de la capital- pero muy pocos estaban matriculados, por eso no tardó en crecer considerablemente el número de estudiantes de psicología en todo el territorio argentino.

Con los años las luchas clandestinas de psicoanalístas dejaron de ser un suceso y fueron perdiendo adeptos, pero aún hoy siguen siendo un atractivo especial en algunos barrios de Buenos Aires y el resto de europa. Y todo gracias al gran Filigrana Marturano.

* mr. common *

Un viejo sparring venezolano me contó la historia de Mr. Common: un enorme negro peruano que lustraba zapatos en Londres, tenía una novia que cosía sandalias en un sótano de Cusco, muy poco dinero y un montón de deudas. Cansado de ser un 'don nadie' en una ciudad negada para un tipo que no podía distinguir la sutil diferencia lingüistica entre 'john' y 'sean', decidió seguir los consejos de un cliente rico, - del que sólo recordaba su voz y sus cordones de diamante- que le dijo: "Eres bueno y veloz manejando las manos, negro. Además me dejas los zapatos hechos un espejo, pero no te ofendas, también eres enorme y deberías usar esas manos para otra cosa, hazme caso: ve a visitar a este amigo mío, él sabrá cómo ayudarte". El inconcluso cliente le pasó una tarjeta blanca y brillante con una dirección en enormes letras doradas que ponía: "WHITE 37 - LAWNDRY", en un misterioso juego de palabras que jamás llegó a entender.

Mr. Common fue a ver al fulano aquél. Tenía una pequeña lavandería y cuando le dijo de parte de quién venía, las almidonadas toallas blancas que estaban detrás del mostrador se abrieron de par en par y lo invitaron a pasar a un mugroso casino clandestino fuera de ley. Rápidamente se convirtió en uno de los guardaespaldas del jefe y en poco tiempo era el encargado de 'limpiar' las escenas criminales por las que pasaban los matones del jefazo: cobrando 'multas', quebrando huesos, rompiendo narices o lo que haga falta para hacer cumplir la ley del casino. Mr. Common fue haciendo tan bien su trabajo que poco a poco fue ascendiendo de categoría: 'limpiaba' a los tipos que salían del casino con los bolsillos llenos y devolvía el dinero al jefe como un ingenuo Robin Hood desorientado. El jefe vió lo bien que Mr. Common se desenvolvía con las manos y pensó que podría sacarle más provecho. Entonces lo tentó con la posibilidad de que peleara para él: "...peleas sencillas, negro. Ya verás. Cada victoria tuya será un paso más hacia tu legalidad. Con cada golpe de puño irás escribiendo los números de tu documento de identidad, tu libertad. Piénsalo, negro. Te he visto usar los puños y estoy seguro que antes que suene la campana habrás firmado tu pasaporte a este maravilloso país. Yo que tú no dejaría perder una oportunidad así. Ahora vete a la esquina a esperar a otro que se lleva mi dinero, negro. El frío te ayudará a pensar". Por supuesto Mr.Common no lo pensó demasiado. Esa esquina era muy fría y estaba seguro que en el ring no iba a faltarle calor; después de todo ya estaba tan sucio, y había metido tantas veces las manos en la mugre que no podía echarse atrás ahora. La mejor manera de limpiar su imagen era conseguir ese papel legal que le permita ir por ahí y dejar de mirar los zapatos de la gente, para mirarlos a la cara.

Mr.Common subiría por primera vez al ring la noche siguiente. No tuvo tiempo de entrenar demasiado y sólo estuvo al lado de él un hombrecito arrugado, blanco y pecoso, que hablaba polaco cuando hablaba con su mujer por teléfono, pero que no hablaba con nadie nunca y sólo se hacía entender dando bastonazos en las rodillas. Aprendió rápido a mover las piernas a medida que iba esquivando los golpes que le daba el viejito. Sólo, con su sombra; en un rincón, recibiendo bastonazos de un señor mayor que no conocía, que no hablaba su idioma y que ni siquiera podía pronunciar su nombre sin sobrarle alguna consonante. Mr. Common estuvo doce horas entrenando aquél día y sólo durmió un par de ellas, pero cuando el viejo lo encontró dormido en el ring, le dió tantos golpes de bastón, que casi no lo pudieron hacer reaccionar a tiempo para la gran pelea. Estaba en el vestuario, minutos antes de subir al ring, poniéndose unas vendas sucias de algún otro boxeador cuando entró su jefe con dos monos enormes que comenzaron a darle con caños de tubería en las piernas, la espalda y la cara, sin decir ni una palabra. Cuando Mr. Common quedó tirado en el suelo, uno de ellos aprovechó para pisarle todos los dedos de su mano derecha, quebrándolos en un solo golpe. El grito de Mr. Common quedó tapado por la voz del presentador y los aplausos del gentío. Arrodillado, agarrandose los dedos rotos con su otra mano, preguntaba "¿por qué?" y el jefe, con total tranquilidad, le dijo: "esta noche iba a ser tu noche, negro, pero vino a verme un viejo amigo que pagó los billetes de todo un mes por ver ganar a 'su chico' y no puedo darme el lujo de perder una oportunidad así. Ya me entiendes, negro. Ahora sal ahí y haz una pelea limpia. Los dos sabemos lo importante que es no perder una buena oportunidad, ¿verdad?"

El jefe salió por la puerta y antes que se cierre detrás de él, alcanzó a oir: "Gracias, amigo. Esta pelea es muy importante para mi pequeño campeón, le dará ánimos para entrar en una categoría superior y participar en un circuito más comercial, ya sabes. Todos ganaremos dinero con esto. Tu negro lo entenderá, seguro". La puerta se cerraba detrás de esa voz, lo justo para alcanzar a ver unos zapatos blancos con cordones de diamantes relucir en las sombras. Desde el suelo, con el cuerpo dolorido y la sangre cayéndole sobre los ojos, Mr. Common alcanzó a ver los guantes rotos sobre el banco de madera, la toalla con su nombre mal cosido sobre una silla y la ventana del vestuario abierta. Del otro lado de la puerta la gente rugía esperando la pelea. Detrás de la ventana estaba la calle: una buena oportunidad de salir de ahí y él no la dejó escapar.

* du-dú da-dá *

Pol Plá y Arthur Cravan se conocieron en 1913 en una pequeña frutería del Mercado de la Boquería, cuando tomaban al mismo tiempo y del montón de frutas, una turjente granada. Intentando no perder la calma y sobre todo la caballerosidad, los dos se intercambiaron sonrisas de cortesía y levantaron sus sombreros, pero ninguno fue capaz de soltar la fruta de sus manos. El tironeo duró apenas unos segundos, lo suficiente para que apareciera el dueño con sus grandes bigotes y los brazos en jarra, preguntando cuánto más iban a estar estropeandole la mercadería. Ambos le dijeron al mismo tiempo "yo la ví primero" y que esa fruta le pertenecía. El frutero les aclaró que no puede pertenecerles a los dos al mismo tiempo, a no ser que la paguen a medias. Ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder, entonces Cravan propuso arreglar esto a los puños, como dos caballeros que eran. Y como en una escena del cine mudo todo sucedió con desopilante velocidad. Ambos en posturas exageradas intentaban romperse la cara y casi lo logran, de no ser porque los dos, al unísono, encontraban con sus puños la nariz de berenjena del enfurecido frutero (que hacía de improvisado referí). Y como en una de esas pelis de Laurel y Hardy, ambos salieron corriendo perseguidos por un policía. En una esquina del barrio chino de Barcelona, se detuvieron a tomar aire. Pol sacó de su bolsillo la fruta de la discordia, ambos rieron y luego se rompieron las narices.

Desde aquél encuentro, se convirtieron en grandes amigos y un tiempo después, los dos compartirían la misma casa, los mismos trajes, los mismos amigos... y la misma novia. Por ella jamás se pelearon, sin embargo la chica enfurecida por sentirse utilizada a sus espaldas, les rompió una costilla a cada uno. Los dos -además- escribían poesía y les gustaba el teatro. Crearon un pequeño movimiento artístico bajo el nombre de Du-Dú. Una 'aventura artística' pedante de la que sólo ellos podían disfrutar y que consistía en hacerse pasar por el otro en las clases de literatura que frecuentaban, en unas pocas entrevistas de trabajo y en algunos bares de la zona cuando debían pagar la cuenta. Como movimiento el Du-Dú no dió más que pasos en falso, lo que derivó en una sensación de 'ridículo constante' instalada entre ambos y que terminaba siempre con ellos golpeándose en la cara en medio de la calle. Todo esto desgastaba la amistad pero por otro lado, no hacía más que incrementar el espectáculo diario en las calles de Barcelona. Incluso Josep Carner, uno de los pocos intelectuales que le daba cierto valor a la obra de 'los poetas de las tortas' -como tituló a una poesía sin ninguna estrofa- pidió al alcalde que "si no se les concedía la llave de la ciudad, al menos debían dejarles entrar a un baño público para darse una buena ducha". Poco a poco y a medida que su éxito crecía como uno de los principales espectáculos callejeros en torno a la popular Rambla barcelonesa, la pasión entre ellos se iba apagando. Cada vez tenían menos intereses comunes y dejaron de gustarles las mismas cosas. Ya no había rivalidad. De pronto comenzaron a pasar horas enteras parados, uno frente al otro, en medio de la Rambla, mirándose fíjamente, sin tocarse, sin hacer nada. Buscaban posturas cómodas y simples para poder resistir el tiempo. Y manteniendo cada vez más una marcada distancia (primero un metro, luego dos, luego diez, cincuenta y así). Después de un mes sin hacer nada espectacular, con toda la gente abucheándolos y tirándole frutas, se separaron para siempre.

Arthur siguió escribiendo poesía pero más humildemente y participó de un joven movimiento artístico que empezaba a cobrar cierto nombre entre los intelectuales europeos: el Da Dá. También continuó boxeando para sacar algo de dinero y promocionar sus pocas obras, hasta que un día se enfrentó a Jack Johnson que casi lo mata encima de un ring en la plaza de toros catalana. Pol, sin embargo, se volvió loco. Hacía apariciones esporádicas en la Rambla una o dos veces al día, en las que se paraba solo sobre un cajón de verduras y adoptaba algún gesto estrambótico. Permanecía así largas horas, sin hablar, sin comunicarse con nadie, mirando la nada. Llegó a rumorearse que en realidad adoptó ese gesto porque buscaba con la mirada a su gran amigo Arthur. En realidad Pol lo único que conseguía con eso era pasar hambre y frío. Daba pena, por eso la gente le arrojaba monedas o comida, lo que tuviera a mano. Un día murió de frío durante una gran helada nocturna. Nadie se había dado cuenta que estaba muerto. Había adoptado una postura desafiante y orgullosa, levantando los puños como esperando a un contrincante invisible que no llegaría nunca.

Al poco tiempo, en algún lugar de México, Arthur Cravan moría después de haber ingerido enormes cantidades de mezcal, en una posición similar a la de su amigo: duro como una estatua, con una fruta en la mano, gritando: "yo la ví primero".

48 comentarios:

FRUTOS dijo...

WOW! TENGO QUE IMPRIMIRLOS Y LEERLOS ESTA NOCHE EN LA CAMA! SUENA FANTASTICO!!!

la muniequera dijo...

lo mismo digo! y justo estuve estos días espiando la clase de kickboxing!

cacho de pan dijo...

bien!!!no quiero a sting con su voz aflautada y sus brazos de "me mato en el gimnasio para que no se note que estoy algo cascado"...
mi espectáculo para espectador solo sólo tendra un espectador, como imponen los cánones: yo...
aunque me gustaría el original último de los boxers (si no es virtual)para ilustrar mi único programa de mano para mi única y particular, tan diestra, y peluda y hábil, mano derecha...gracias por anticipado...
porque nunca has de decir no, sabes?

estoy en bragas dijo...

ese tal frutos, ¿es el dueño de la granada?

zbelnu dijo...

Oero El-Ed! Esto es increíble... La historia de las luchas de diván es mi favorita, aunque sólo posible entre psis argentinos, claro! (Los franceses no se ensuciarían las zarpas...) Y de pronto, pincho en uno de esos misteriosos links donde ponía "desopilante velocidad" y me sale Harold Lloyd (justamente hace dos días colgué su foto del reloj en mi blog)!

ed dijo...

ok frutos, luego me cuentas

vos también muniequera (espiando con el kit?)

zbelnu: coloqué más links-pistas en los textos (para no dormir al visitante), hay uno que es mi favorito, del canguro boxeando en tv (en argentina había una serie de dibujos animados en el que aparecía 'el boxitracio', un canguro peleador que se me quedó pegado en el occipital!)

el-ed dijo...

cachopan: sí, sting cantandole a la pasta como la chica de los tacones a la que le dedica la canción... tan así, tan tántrico.

Anónimo dijo...

K.O!

la muniequera dijo...

no me extraña que tus incursiones en el box sean de poco éxito, con tamañas historias que te cuentan como para seguir una coreografía estás!

me reí mucho con la primera!
y con la segunda lloré.

(lo del kit no lo capit)

la muniequera dijo...

ahhh.. no, no tengo kit, y apenas pude abrir la puerta para espiar..

(te acordás del programa de box en bs as? ese seguro se apuntaba al duduísmo)

Stef dijo...

I don't understand anything ED, but I do understand that I love it! You're such an imaginative Artist, beautiful.

Vul Morcilla dijo...

El boxeo es la sábana que cubre el cadáver de la raza humana. También conozco a los automóviles descartados por el hombre, que se congregan -secretamente- en el centro de la Tierra a practicar su boxeo de ruedas.

A veces siento la presencia de un guante de box a mi espaldas, en especial las noches de luna menguante. Es una sensación áspera, fría, que roza levemente mi espalda y luego desaparece.

Creo que veo a Mohammed Alí por todas partes: en el bus, en la calle, en el metro, vendiendo telas en el centro de la ciudad, en Mc Donald's fabricando fast food, ¡hasta en el Sol, en ese reino de fuego y panes tostados!

Estaré loco, o estoy listo para boxear. Entréneme, señor Ed.

Suyo en el ring,
Vul Morcilla

Oscar Grillo dijo...

Ed, Stef es amigo y vecino, gran tipo y un dibujante finisimo.....Yo solo pasaba por aqui para pegar un fuerte sapucai y decirte "Curupaytí". Eso es todo

Oscar Grillo dijo...

Ah...Si!!...Y tambien para celebrar la calidad de estos deliciosos dibujos (El texto no lo lei porque me da fiaca leer en una computadora y ademas son las cinco y media de la matina)

el-ed dijo...

sí, muniequera! osvaldo príncipi! sigue teniendo un programa de box en cable... qué groso! ese es re-du-dú-da-dá!

el-ed dijo...

thank you stef! (someday they will put a switch with simultaneous translation in the blogs)

estás listo, vul! hace falta tener las cosas así de claras para aceptar que van a romperte la nariz a tortas!

curupaytí to you, grillo! (no hace falta que lo lea, con que le guste algo de lo que ve ya me conformo)

la muniequera dijo...

no prínicpi, el superfreak del programa de cable que parecía un personaje de clowes!

ed dijo...

si no es príncipi... ¿cuál?!
¿estás segura que no hablás de príncipi?

ah!!!! ya me acordé! ring-side se llama el programa, no? uy... no me acuerdo el nombre del tipo...

ed dijo...

era hijo de un boxeador argentino... a él no le dió la talla y se convirtió en relator de box... me sale "loriga", pero no es...

el-ed dijo...

lo encontré! carlos irusta! qué grande!

frutos dijo...

MARAVILLOSAS HISTORIAS DE SPARRINGS ED!! ¿ENTONCES POL PLA FUE UN PRECURSOR DE LAS ESTATUAS CALLEJERAS?! ME DEJAS SIN PALABRAS

çläu dijo...

Fascinantes historias y tu forma de contarlas me dejó totalmente enganchada, raro en mi!
Las ilustraciones son mortales!!!
¿Qué tiene Barcelona que congrega a tantos ilustres argentinos? y ¿Qué no tiene, que los hace tan porteños?
No vi ningún blog que se acentúen tanto nuestros usos y costumbres como en los de esta troup!
un saludete

Segundos afuera...!!! dijo...

"Un día murió de frío durante una gran helada nocturna. nadie se había dado cuenta que estaba muerto. Había adoptado una postura desafiante y orgullosa, levantando los puños como esperando a un contrincante invisible que no llegaría nunca"

Digo yo una cosa...¡¡¡¿nadie va a hablar de lo BIEN que escribís?!!!!! Bueno sí, alguno ha dicho algo por ahí. Y los que tienen fiaca....ejem, pos que uno o dos días sí, pero después se me van a tomar un café fuerte y vuelven y LEEN....sin malos rollos, eh? pero es que....Bso.

alma dijo...

alucinantes tus historias...
lloré con el negro Common, y me emocionó mucho como se fue quebrando la dadaista amistad de Pol y Arthur.

PD: y estoy de acuerdo con Geo!

roberto carbajal dijo...

hola si puedes mira mi blog q en los ultimos dibujos q subi tengo q reconocer q me influiste un poco en los personajes i eso..
saludos

Anita Califa dijo...

como siempre buenisimo. Me encanta tu uso de la forma en este. buenisimo.
gracias por pasarte por mi blog.

el-ed dijo...

ya sabes cómo son los sparrings, frutos...

no lo sé, clau (tampoco sé cómo se pronuncia tu nombre)

alma, g, qué decir?... gracias

la muniequera dijo...

irusta, yeaaah! esta noche soñaré con él y sus seductoras gafas

lisa ultramar dijo...

Dulce y melanco.
Muy lindas historias acompaniadas de muy lindos dibujos. ;)

Mauricio dijo...

A la puta, como me gustan estos trabajos!

Bien de bien.

danixa dijo...

Sos bestial, ed, sos verdaderamente bestial...una maravilla, al principio el relato me hizo acordar a la peli de la leyenda de un pianista en el océano, (si no la viste por favor no dejes de alquilarla) pero después te vas al c...
genial!, du-dú, cravan, una maravilla, y los collages que te puedo decir?
bravo, un beso

un romeo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=HmkJnH9u0Ys te quería regalar ese link, Cómico (hablaba con gente que te conoce del mítico grupo de impro&rock&roll, te recuerdan con el nombre deformado Cómico... quizá evolución sumatoria de Comi, Comic, Cómico).
Bueno, este link para tí y todos los que pseudochatean por acá.
Son 38 segundos de músicas y dibujitos franceses.
Salú.

el-ed dijo...

felices sueños, muniequera

gracias lisa, mauricio, danixa (no sé cuál esa peli...)

niundia: muy corto, muy lindos los dibujitos, sí

b. dijo...

Bello bello bello todo esto!!

MARTIN, ARIEL y el mono SILVIO dijo...

K.O.

INCREIBLES HISTORIAS...
HERMOSAS ILUSTRACIONES...
BUENOS LINKS...

TIRO LA TOALLA

comotto dijo...

muy bueno Ed, muy bueno...

Ya estás recuperado de la secuela gripal?

gustavo r dijo...

Increíbles boxers, Ed.
Todavía mi cerebro quemado me permite darme cuenta de estas cosas. Un placer.
El lunes entrego y vuelvo a la vida.

danixa dijo...

ED, hoy te copié esa forma tan tuya en mi post, haciendo links en muchas palabras...
es que hablaba de Sarmiento!!! lo conocen allá a Sarmiento???
y al himno , te acordás de su himno: fue la lucha su espada y su contento...ja!
en fin, gracias muchacho por la brillante idea!
beso

ed dijo...

saludos mono

gracias comotto, estoy recuperado pero nunca al cien, aun sigo con tos, mucho más leve, pero ahí está. Estoy en el ring con la gripe!

dale gustavo, colgate algo! (gracias)

muy bueno lo de sarmiento con todos esos links!

vengo del blog de otro dijo...

ALUCINAAAAAANNTEEEE!!!!!!

zbelnu dijo...

Oye, El-Ed, no encontré al canguro, aunque vi granadas, bares de Buenos Aires, murgueros (me encanta esa palabreja), pinché en las luchas de psicoanalistas con sus divanes, vi un boxeador parecido a mis postales antiguas de boxeo español hipercutre, pero me perdí ese canguro! Anda, dime dónde está... Y otra cosa, si me decidiera, te gustaría ilustrar un cuento? Sería una nueva versión de uno cruel que ya existía, lo conté en mi blog...

el-ed dijo...

está solucionado el link canguro ya, zbelnu. Había errado yo, gracias por avisar

ed dijo...

claro, zbelnu

zbelnu dijo...

Boxing kangourou! Me encantó, lo he reenviado. Pero qué envidia, tienes 50 comentarios en cada post, yo oscilo de dos a cuatro...

gusti dijo...

estuve unos días en Paris haciendo unos dibujillos a un abuelito que nació en Tanger es judío arabe ,bien resulta que en su pueblo había dos amigos enamorados de una misma chica así que organizaron un boxeo en la terraza de una casa hicieron afiches,y apuestas fue un exito,hubo un kout en el primer round y el ganador se caso con la chica y hasta el dia de hoy siguen juntos, tuvieron hijos ,nietos en fin lo que da el box,muy bueno lo suyo mestre

el-ed dijo...

increíble lo que me contás, Gusti! fantástico y... esperanzador! a las piñas se consigue -también- un amor para toda la vida! san valentín sube al ring

juliansequeira dijo...

muy divertidos!

珊珊李 dijo...

韓式烤肉,烤肉,味蕾工坊,輕食餐廳,餐廳,咖啡,咖啡館,可樂,蘭亭香,燒肉,五角,拉麵,咖哩,御菇園,料理,壽司,香子屋,向下走,瑪瑪米亞,達文郡,咖哩,海鮮餐廳,斑鳩,歐式派店,料理,哈士通,咖啡,咖啡,玫瑰園,中國,橙色九月,咖啡,鄉村料理,咖啡,咖啡館,串燒,西部牛仔,法國小館,咖啡西餐,犁舍,酒吧,LA,馬路食館,沙發,馬路,咖啡,炭烤,日本料理,捷克老爹,卡利,波希米亞,音樂餐廳,別墅咖啡,餐廳,75起舞,階梯,大蒜,王牌咖啡,王品,朋友,鴛鴦火鍋,鴛鴦火鍋,蕃茄,咖啡,牛排,咖啡,日本,啤酒,喜憨兒,咖啡